La lengua en su hábitat

Como primera actividad del Programa de Desarrollo Profesional PDP ELE de la editorial Edinumen, y tras reflexionar sobre los aspectos trabajados en el módulo I (aquí el programa completo), hemos tenido que realizar un mapa conceptual que los relacionara: enseñanza desde la emoción como puerta al conocimiento, con Franscisco Mora Teruel; la pragmática en ELE, con Victoria Escandell; y cómo la gramática nos define, forma parte de la arquitectura del pensamiento, con José Gómez Asencio.

Aquí os dejo el mío. Resumido y con las ideas claves que para mí han sido más significativas.

La lengua en su hábitat

 

Diario de clase como herramienta de reflexión

Una de las herramientas de formación y reflexión que utilizo en este emocionante y enriquecedor camino como profesor E/LE es el diario de clase o de aprendizaje. A decir verdad, todo comenzó no hace mucho, allá por el año 2007 cuando me matriculé en el master en enseñanza del español como lengua extranjera de la Universitat de Barcelona IL3. En esta entrada me gustaría hablar de la breve experiencia que tengo con dicha herramienta de reflexión.

El primer aspecto con el que me topé fue la dificultad de utilizarlo con constancia y perseverancia. Me tuve que imponer unos 10 minutos al terminar cada clase para escribir las observaciones y reflexiones sobre el desarrollo de la clase. A medida que iban pasando los días y las semanas me daba cuenta de la utilidad de poner todo por escrito. Siendo sincero, he de decir que pocas veces he vuelto a leer lo que escribía, pero el hecho de poner por escrito observaciones y reflexiones de cualquier tipo me ha ayudado a ser más receptivo y analítico durante las clases.

Desde mi punto de vista y con mi experiencia, creo que estos son los aspectos que se fomentan con el uso del diario de clase. Así, estoy convencido de que un uso constante y eficaz de esta herramienta potencia una visión más amplia y crítica de todo lo que ocurre en el aula: nuestra actuación, el paso de una actividad a otra, la atención de los alumnos, el por qué de una disminución del interés o del aumento del mismo, dónde has metido la pata, unas buenas o malas instrucciones, el tiempo dedicado a una actividad, el volumen de la música, la modalidad de trabajo, el uso excesivo del turno de habla…hasta qué alumno trabaja bien o mal con fulanito o menganito. En fin, esta manía obsesiva por analizar lo que ocurre es una deformación profesional que el diario de clase potencia notablemente.

Jostein Gaarder y la chica de las naranjas

Hace ya tiempo leí un libro de Jostein Gaarder, la joven de las naranjas, en el que se plantea una pregunta que desde entonces no paro de hacerme y hasta hoy no consigo responder.

Si te explicaran con profundidad en que consiste la vida, con sus reglas, sus aspectos positivos y negativos, con la muerte, el dolor, las alegrías, la amistad, el amor… y te dieran la posibilidad de participar al juego, ¿qué dirías?. Esta es la pregunta que le plantea un padre a un hijo mediante una carta post mortem. El padre, al serle diagnosticada una enfermedad mortal, se da cuenta de que dejará a su hijo sin padre. De ahí nace la pregunta que éste le plantea a su hijo. De haberlo sabido, ¿te hubiera tenido?, ¿habrías aceptado participar al juego?

De esta simple pregunta han surgido varias ideas. Una de ellas trata sobre el hecho altruista, desde mi punto de vista, de no tener descendencia por este mismo motivo, la convicción de que hay personas que responderían con un “no, gracias” a esta pregunta.

Pues bien, como he comentado, desde que terminé de leer el libro no he parado de reflexionar sobre ello. Tras muchas de las reflexiones que he hecho, una de ellas me ha llevado a indagar sobre el sucidio, lamentable tabú social, dando con este programa de Redes.

Lo que me gusta de este autor es la capacidad de plantear preguntas para que el lector empiece un camino hacia su propia respuesta.

De ahí que me plantee llevar al aula esta reflexión. Dentro de las tareas finales que tienen como objetivo argumentar y debatir sobre varias ideas y conceptos, creo que sería un óptimo tema para debatir en clase. Dar cabida a cada una de las reflexiones de los propios aprendientes, estimular el diálogo y el respeto hacia todas las opiniones, además de argumentar, debatir, justificar, oponer, pedir aclaraciones, explicaciones y llegar a conclusiones finales.

La fase más dificil es, sin lugar a dudas, hacerles llegar con claridad el concepto del debate.