Reuniones y reflexión conjunta

Desde que empecé a trabajar como profesor de E/LE, desde el 2005, he estado siempre más solo que la una, nunca he tenido la posibilidad de trabajar con otros compañeros y, mucho menos, dedicar sesiones de trabajo en equipo, de reuniones y de reflexión.

Un, dos, tres, ¡cooperación!

Un, dos, tres, ¡cooperación!

Trabajando como autónomo e itinerante, de una parte a otra, de una escuela a otra, viendo sólo a los conserjes de las escuelas y pocos más, he echado siempre en falta la posibilidad de dialogar con mis compañeros de viaje en esto de la enseñanza del español a extranjeros.

No sólo por lo dicho anteriormente, sino por el hecho de compartir, cooperar, intercambiar, observar, aprender, equivocarse, dialogar, crear un buen ambiente, respetarse y crecer juntos, las reuniones entre profesores es algo que va unido a nuestra profesión.
Estoy convencido, aunque desgraciadamente no lo haya experimentado, de que no puede haber crecimiento ni desarrollo, tanto a nivel profesional como de centro, sin esta premisa.

En cuanto a la frecuencia de estas reuniones, creo que dependerán de las necesidades del centro y de los propios profesores, pero veo necesarias un mínimo de tres reuniones por curso. Una, al inicio, para sentar los objetivos, la dinámica de trabajo, conocer los estudiantes y programar la mejor forma de ir cumpliendo con los objetivos. Otra, a mediados del curso, en la que se puedan evaluar y redireccionar, en caso necesario, lo planteado al inicio del curso, así como potenciar lo positivo, plantear las dificultades o aspectos dudosos, y solucionar las eventuales discrepancias. La última reunión, al finalizar el curso, tendría como objetivo principal sacar conclusiones, reflexionar de una manera más global y obtener ideas claras de actuación para los próximos cursos.

Más allá de estas reuniones específicas de cada curso, también veo necesario reuniones mensuales, o cada dos meses, entre todos los profesores del centro y el jefe de estudios o responsable del departamento; reuniones entre los miembros de cada departamento con su responsable o jefe de departamento; y una reunión general entre todos los responsables de cada departamento con la representación de algún miembro de los distintos departamentos.

Estoy convencido que actuando de esta manera se asegura el éxito de nuestro trabajo. No solo por el bien del centro, sino por el de los alumnos, centro y foco de cada proceso de enseñanza aprendizaje.