XXI Encuentro práctico de profesores de ELE en Barcelona
Los pasados 21 y 22 de diciembre de 2012 tuvo lugar en Barcelona el XXI Encuentro de profesores de ELE organizado por International House Barcelona y la editorial Difusión.
Dentro del espacio dedicado a experiencias prácticas, tuve el honor de compartir el proyecto Podcast ELEÚnica que realizamos bajo la financiación y supervisión de la Facoltà di Lingue e Letterature Straniere della Università di Cagliari. En concreto, durante la experiencia práctica, realizamos un recorrido en el que se reflexionó sobre el uso del podcast en ELE; se valoró el desarrollo de destrezas durante todas y cada una de las fases de creación del Podcast; se analizó algunos aspectos de la Competencia Comunicativa Digital en ELE; se crearon varios grupos con el objetivo de resumir algunos talleres, conferencias y experiencias prácticas del Encuentro; y, por último, se pasó a la grabación de las intervenciones.
Os dejo el dossier del taller en .doc y la presentación en .ppt
Podéis escuchar el audiocast completo desde la entrada de este blog
o descargarlo directamente desde soundcloud.com

Por cierto, no os perdáis el documento colaborativo Gdoc que realizaron en #Twitterele
Música del podcast:
Podcast ELEÚnica 03
En el tercer programa de Podcast ELEÚnica 03 los estudiantes de la facultad nos hablan de una de las leyendas más sugestivas de Cerdeña: Domus de Janas: estructuras sepulcrales constituidas por tumbas excavadas en la roca. Oristano y sus hermosas playas, la Botarga y La Sartiglia, carrera de origen medieval que representa uno de los mayores atractivos turísticos de Cerdeña. Por último, terminamos el programa con algunos dichos sardos muy curiosos.
Proyecto Competencia Digital en ELE I
Desde hace ya algunos años y, sobre todo, a partir del Máster en Enseñanza de Español como Lengua Extranjera y L2 IL3 de la Universidad de Barcelona estoy ampliando mi entorno y red personal de aprendizaje (PLE PLN), experimentando un notable crecimiento (o eso creo) en mi formación como profesor de español como lengua extranjera.
A través de varias herramientas web estoy aprendiendo a gestionar las fuentes de información que voy seleccionando y evaluando; Twitter, en concreto, se ha convertido en la herramienta por excelencia para acceder a la información (gracias a las personas que configuran mi lista de seguidores); mis lectores de noticias (Google Reader y Feedly) me ayudan a organizar todo el flujo de información relevante que circula por la red; además de otras herramientas web que facilitan la gestión de mi entorno y red personal de aprendizaje.
Gracias al recorrido personal que estoy realizando en los últimos años en la Red y, mas que nada, al sin fin de profesionales generosos y apasionados de su labor como docentes que ponen a disposición del resto de la comunidad todo su conocimiento, experiencias, dudas, reflexiones, logros y derrotas, me he animado a presentar un proyecto sobre Competencia Digital y ELE.
Si yo, en primera persona, he experimentado el potencial de la red en favor de mi formación, ¿por qué no lo puede hacer un aprendiente de lenguas? Llevo tiempo dándole vueltas y pensando que sí, que es posible, por qué no. Pues nada, me he animado. Un proyecto que empieza a rodar desde hace pocos días. De momento nos han dado luz verde para preparar y presentar el proyecto ante el Consejo de la facultad. Ya cuenta con el visto bueno de la responsable de departamento, que no es poco.
Poco a poco he empezado a introducir herramientas web 2.0 que dieran un plus al proceso de aprendizaje de los estudiantes. Edmodo es una plataforma que introduzco en todos los cursos; en uno de ellos he probado con Twitter; en otros con blogs y lectores de noticias; incluso me han dejado hacer un podcast (aún en marcha y con resultados y reflexiones interesantes que ya dejaré por aquí). Pues bien, sumando cada una de las experiencias he pensado presentar un proyecto flexible y abierto para que los alumnos aprovechen las posibilidades que ofrece la Red.
Yendo al grano, ¿en qué consistirá el proyecto? En el desarrollo de competencias que configuran la Competencia Digital.
- Competencia tecnológica. Creo que esta competencia está bastante desarrollada en los alumnos. Aún así, si decidimos utilizar algún programa que los estudiantes desconocen, pues nada, les damos una mano, precisando que no somos expertos en la materia.
- Competencia Informacional. De dónde y cómo accedemos a la información. Fiabilidad, validez y filtraje de la información a la que accedemos.
- Competencia en el uso de los media. Partir del conocimiento que tienen los alumnos en el uso de herramientas web 2.0, aprovechando el uso que ya hacen de ellas.
- Presencia e Identidad Digital. Valorizar la importancia que tiene una presencia digital que refleje quiénes somos, qué dudas tenemos, de qué hablamos, nuestros intereses y nuestra visión del mundo.
- Concienciación Digital. Cuestionarse la utilidad del desarrollo de las otras competencias y la importancia que puede tener como aprendientes autónomos.
Prosumidores, ese es el objetivo final. De consumidores de información a prosumidores: buscar, obtener, procesar, evaluar, reeditar, y divulgar el conocimiento generado.
Un ejemplo práctico: conocer mejor la sociedad española, analizando su historia reciente.
- Buscar información sobre un tema de interés. (Guerra Civil-Dictadura-Democracia-Crímenes- Garzón)
- Validar la información. Procesar y verificar varias fuentes.
- Crear conocimiento nuevo. Resumir, enriqueciendo con las propias reflexiones y punto de vista.
- Comunicarlo y difundirlo en la Red. Publicar a través de un blog personal nuestras conclusiones finales, citando fuentes.
Diario de clase como herramienta de reflexión
Una de las herramientas de formación y reflexión que utilizo en este emocionante y enriquecedor camino como profesor E/LE es el diario de clase o de aprendizaje. A decir verdad, todo comenzó no hace mucho, allá por el año 2007 cuando me matriculé en el master en enseñanza del español como lengua extranjera de la Universitat de Barcelona IL3. En esta entrada me gustaría hablar de la breve experiencia que tengo con dicha herramienta de reflexión.
El primer aspecto con el que me topé fue la dificultad de utilizarlo con constancia y perseverancia. Me tuve que imponer unos 10 minutos al terminar cada clase para escribir las observaciones y reflexiones sobre el desarrollo de la clase. A medida que iban pasando los días y las semanas me daba cuenta de la utilidad de poner todo por escrito. Siendo sincero, he de decir que pocas veces he vuelto a leer lo que escribía, pero el hecho de poner por escrito observaciones y reflexiones de cualquier tipo me ha ayudado a ser más receptivo y analítico durante las clases.
Desde mi punto de vista y con mi experiencia, creo que estos son los aspectos que se fomentan con el uso del diario de clase. Así, estoy convencido de que un uso constante y eficaz de esta herramienta potencia una visión más amplia y crítica de todo lo que ocurre en el aula: nuestra actuación, el paso de una actividad a otra, la atención de los alumnos, el por qué de una disminución del interés o del aumento del mismo, dónde has metido la pata, unas buenas o malas instrucciones, el tiempo dedicado a una actividad, el volumen de la música, la modalidad de trabajo, el uso excesivo del turno de habla…hasta qué alumno trabaja bien o mal con fulanito o menganito. En fin, esta manía obsesiva por analizar lo que ocurre es una deformación profesional que el diario de clase potencia notablemente.
Reuniones y reflexión conjunta
Desde que empecé a trabajar como profesor de E/LE, desde el 2005, he estado siempre más solo que la una, nunca he tenido la posibilidad de trabajar con otros compañeros y, mucho menos, dedicar sesiones de trabajo en equipo, de reuniones y de reflexión.
Trabajando como autónomo e itinerante, de una parte a otra, de una escuela a otra, viendo sólo a los conserjes de las escuelas y pocos más, he echado siempre en falta la posibilidad de dialogar con mis compañeros de viaje en esto de la enseñanza del español a extranjeros.
No sólo por lo dicho anteriormente, sino por el hecho de compartir, cooperar, intercambiar, observar, aprender, equivocarse, dialogar, crear un buen ambiente, respetarse y crecer juntos, las reuniones entre profesores es algo que va unido a nuestra profesión.
Estoy convencido, aunque desgraciadamente no lo haya experimentado, de que no puede haber crecimiento ni desarrollo, tanto a nivel profesional como de centro, sin esta premisa.
En cuanto a la frecuencia de estas reuniones, creo que dependerán de las necesidades del centro y de los propios profesores, pero veo necesarias un mínimo de tres reuniones por curso. Una, al inicio, para sentar los objetivos, la dinámica de trabajo, conocer los estudiantes y programar la mejor forma de ir cumpliendo con los objetivos. Otra, a mediados del curso, en la que se puedan evaluar y redireccionar, en caso necesario, lo planteado al inicio del curso, así como potenciar lo positivo, plantear las dificultades o aspectos dudosos, y solucionar las eventuales discrepancias. La última reunión, al finalizar el curso, tendría como objetivo principal sacar conclusiones, reflexionar de una manera más global y obtener ideas claras de actuación para los próximos cursos.
Más allá de estas reuniones específicas de cada curso, también veo necesario reuniones mensuales, o cada dos meses, entre todos los profesores del centro y el jefe de estudios o responsable del departamento; reuniones entre los miembros de cada departamento con su responsable o jefe de departamento; y una reunión general entre todos los responsables de cada departamento con la representación de algún miembro de los distintos departamentos.
Estoy convencido que actuando de esta manera se asegura el éxito de nuestro trabajo. No solo por el bien del centro, sino por el de los alumnos, centro y foco de cada proceso de enseñanza aprendizaje.
El juego del diccionario
A raíz de la entrada del blog de Maribelele me ha venido a la memoria un juego que realizaba con mis hermanos y algunos amigos y que creo que podríamos utilizar con nuestros estudiantes.
El juego lo llamábamos el diccionario y era realmente divertido. Para realizar este juego necesitamos un grupo de alumnos con un nivel no inferior al B2.
Para empezar necesitamos un buen diccionario, mucha imaginación y muchas ganas de pasarlo bien. Para motivar a nuestros alumnos podríamos introducir un premio (en función de los gustos de nuestros estudiantes). Yo, normalmente llevo a clase chocolate, dulces o caramelos para estimular un poco más la prticipación de los alumnos. Una variante que he utilizado algunas veces es darle la posibilidad de colaborar con el premio pidiéndoles que traigan algo (chocolate, chicles, chupa chups o algo así).
Pongamos que tenemos 6 alumnos. El primero de ellos abre el diccionario por una página cualquiera, al azar. En la página tiene que buscar una palabra que crea que ninguno de los compañeros conoce o que sea de difícil definición. Una vez seleccionada la palabra, la dice al resto de la clase. Cada uno de los compañeros escribe en una hoja suelta la definición que cree que puede tener la palabra.
La finalidad última no es acercarse a la definición real, sino crear una definición auténtica con el objetivo de que el resto de los participantes pueda llegar a pensar que dicha definición es la correcta. Una vez que todos los alumnos han escrito la definición en su hoja, se las entregan al alumno que ha seleccionado la palabra (es importante que él también escriba la definición en una hoja suelta).
Con todas las definiciones y sin que el resto de la clase pueda ver qué definición está leyendo, el alumno responsable del diccionario lee todas las definiciones, una por una. El resto de los alumnos escuchan con atención y escriben cada definición, seleccionando la que creen que es la correcta.
Puntuación: el alumno que adivine la definición correcta obtiene un punto; las definiciones que sean elegidas como correctas por otros compañeros y que no correspondan con la del diccionario otorgan un punto al alumno que la ha escrito; si ninguno de los compañeros elige la definición del diccionario, el alumno que la ha seleccionado recibe un punto.
Al terminar, el diccionario pasa al siguiente alumno y repetimos el procedimiento. Podemos hacer una única ronda o las rondas que queramos. Os digo que yo me he divertido muchísimo y que el ingenio se agudiza mucho. No os podéis imaginar la cantidad de definiciones estupendas que se crean.
Por desgracia, sólo he podido llevarla al aula una vez con tres alumnos con un nivel B2. Los alumnos estaban entusiasmados.
Foto: Galería de LSE Library
Formación continua de los trabajadores: profesores, directores, jefes de departamento, administrativos…
Continuando con la entrada anterior y empezando por el primero de los elementos listados, creo que la formación continua al interno de un centro de idiomas deba ser considerada como la base sin la cual una escuela no podrá desarrollar sus potencialidades. Todas las personas que conforman el organigrama de un centro de idiomas debería recibir una formación encaminada a la mejora de sus habilidades.
Muchos de nosotros, al cabo de unos años de experiencia, pensamos (a veces de manera inconsciente) que nuestra formación es suficiente, que con lo que ya sabemos y con la experiencia estamos suficientemente preparados para seguir para adelante. Creo que este tipo de pensamientos y razonamientos son muy peligrosos para el desarrollo profesional de un profesor E/LE y, en consecuencia, para la escuela y el entorno de la misma. Una formación continua ayuda a los profesores a mejorarse continuamente, a dialogar con sus iguales, a aceptar críticas constructivas, a poner en tela de juicio lo que hace y cómo lo hace. De ahí que esté completamente convencido que una escuela deba invertir en recursos, proporcionando una formación continua a sus profesores.
¿Cómo se puede hacer esto? Creo que más allá de cursos específicos de formación y actualizaciones en la didáctica y en la adquisición de segundas lenguas, un aspecto importante es la posibilidad de participar a encuentros de profesores, como por ejemplo los encuentros que realizan IH con la editorial Difusión, o la misma organización de IH, en calidad de ponentes o como participantes a los encuentros; asistir a reuniones de profesores en las que se reflexione sobre la práctica docente y la percepción que se tiene del aula y del proceso que en ella se lleva a cabo; realizar grabaciones periódicas para su posterior análisis y reflexión.
Estoy convencido que este tipo de actuaciones ayudará muy y mucho al desarrollo continuo de profesionales de la enseñanza aprendizaje de idomas. Está claro que no debemos sobrecargar a los profesores, pero debemos tener claro la importancia de esta formación continua que impide a los profesores creer que con lo que ya saben es suficiente.
En cuanto a los administrativos, jefes de departamento, responsables de marketing, jefes de estudio, diractores… se les debería dar la posibilidad de ampliar su formación una vez sean trabajadores del centro de idiomas. Creo que esto proporcionará al trabajador, y por consiguiente a la escuela, muchos beneficios.
Foto: CC Attribution by @boetter




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